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lunes, 26 de mayo de 2025

Cartografías emocionales: Somebody That I Used to Know

“Hasta la geometría solo es real cuando es sentimental”
— José Ortega y Gasset

Las ideas incomprensibles se manifiestan en formas comprensibles"
August Macke

Dos lenguajes distintos se funden en el vídeo de la maravillosa canción Somebody That I Used to Know (Gotye, 2011), donde esta se acompasa con el bello surgir de una obra de arte geométrico: versión plástica del vínculo amoroso (finalmente roto) que la canción narra. En ella, los cuerpos desnudos y distanciados de sus protagonistas se convierten en lienzo de un mural que da forma simbólica y encuadre a la conflictiva relación.


Así, la disidencia de ella (Kimbra), quien a la postre sella la ruptura, parece estar representada por el verde disonante y en fuga que ocupa el lado derecho de la composición, aunque, alternativamente, podría dar cabida también a un rasgo de individualidad. Quedaría así mismo integrada la disparidad que suponen los grises amenazantes sobre la cabeza de él, promotor necesario de la separación.


Con todo, la contribución a la dotación de sentido por parte de la abstracción pictórica se produciría principalmente a un nivel más interno y profundo: a nivel constitutivo.


En él, resulta especialmente significativo que la base constructiva del mural se genere a partir de líneas que, en el vídeo, se buscan y se encuentran en nodos, dando lugar a una trama de triángulos. Figuras estas, por un lado, de carácter individualmente agudo, punzante, disgregador (en particular, las del cuerpo de él), y, por otro, alusivas a lo dividido o fragmentado. Sin embargo, y al mismo tiempo, su sencillez y homogeneidad, así como su disposición, regulada por aquellas conectividades orgánicas, transmite paradójicamente coincidencia, consistencia y concreción: con dichas figuras se triangula, topografía o mapea, en este caso, una relación que, al ser (cándida y rítmicamente) trazada (y trenzada), parece también erigirse, dándose a entender en ella cierta lógica estructural interna dentro de la irresoluble dispersión.


Además, siendo los triángulos piezas que remiten metafóricamente a lo tridimensional (sistema de representación triédrico), se redunda en una reclamación de verdad que excede el plano visual. Por último, a pesar de su potencial diversidad -o precisamente gracias a ella-, los triángulos tienen la capacidad de encajar: sus formas simples, rectas y de lados adaptables así lo permiten (algo que no lograrían, por ejemplo, los suaves y uniformes círculos), de modo que el conjunto resultante no solo bebe de lo concreto o consistente, como decíamos antes, sino también de lo compacto: el enlace íntimo y generalizado entre triángulos merma la individual interioridad* de cada uno de ellos y los supedita al resto, pudiendo así quedar sublimadas sus asperezas particulares (entregadas a causas o fines expositivos superiores*), y, en el global, y aunque sea a título póstumo, legitimado de algún modo el núcleo de la canción, que no es otro que la queja (mezclada de añoranza) ante, precisamente, el quebranto o pérdida (radical) de las formas y del sentido.



Al final del vídeo, ella se borra del cuadro, quedando las figuras geométricas desplazadas por la crudeza de la materia corpórea. Disuelta la leve integridad común, aquellas vuelven a mostrar un aspecto fragmentado, y, en este caso, inerte y funesto, como astillas de un naufragio**.



P.d.: No me resisto a dejar aquí esta conclusión propuesta por ChatGPT (no sé si copiada de algún sitio o compuesta para la ocasión) después de una profunda 'conversación' sobre el tema (conversación que me llevó incluso a leer a Kandinsky): "El arte no redime por borrar el conflicto, sino por hacerlo habitable a través de la forma". (Tanto en la canción como en la pintura puede decirse que la tensión acaba acogida y acunada por la distensión formal).



* Toda forma cerrada divide el espacio en una parte exterior y otra interior, algo que en el caso que nos ocupa se ve atenuado por la falta de contraste debida a la compactación de las formas. Como consecuencia, lo individual pierde peso a favor de lo general. Estos efectos y tendencias formales en el arte ya los dejó señalados uno de los grandes precursores de la abstracción, Vasili Kandinsky, quien en su libro De lo espiritual en al arte. Contribución al análisis de los elementos pictóricos (1911) decía por ejemplo lo siguiente respecto al último aspecto mencionado (capítulo 6, El lenguaje de los colores y las formas): "En un cuadro, diversos objetos (reales o abstractos) son subordinados a una forma grande y modificados de tal manera que encajen en ella y la creen. En este caso, cada forma individual conserva poca personalidad, ya que sirve primordialmente a la creación de la gran forma composicional y ha de ser considerada principalmente como elemento de esta forma. La forma individual está construida así y no de otra manera, no porque lo exija su propio sonido, independiente de la composición grande, sino porque está llamada a servir de material de construcción de esa composición".

** En su ensayo Lo bello y lo siniestro, Eugenio Trías señala como condición de lo siniestro en algo el que ese algo "fue familiar y ha llegado a resultar extraño e inhóspito". Antes de sobrepasar dicho límite, para Trías "la belleza es siempre un velo (ordenado) a través del cual debe presentirse el caos", pero, como se avanzaba, sin hacerse patente, solo presentándose o advirtiéndose "bajo la forma de ausencia". (Las anteriores ideas estarían ampliamente explotadas, por ejemplo, en la película de Paolo Sorrentino de 2024 Parthenope).



Letra de la canción:


Now and then I think of when we were together,

Like when you said you felt so happy you could die,

Told myself that you were right for me,

But felt so lonely in your company,

But that was love and it's an ache I still remember.


You can get addicted to a certain kind of sadness,

Like resignation to the end,

Always the end,

So when we found that we could not make sense,

Well you said that we would still be friends,

But I'll admit that I was glad that it was over.


But you didn't have to cut me off,

Make out like it never happened,

And that we were nothing,

And I don't even need your love,

But you treat me like a stranger,

And that feels so rough,


No you didn't have to stoop so low,

Have your friends collect your records,

And then change your number,

I guess that I don't need that though,

Now you're just somebody that I used to know,

Now your just somebody that I used to know,


Now and then I think of all the times you screwed me over

But had me believing it was always something that I'd done

And I don't wanna live that way

Reading into every word you say

You said that you could let it go

And I wouldn't catch you hung up on somebody that you used to know...


But you didn't have to cut me off,

Make out like it never happened,

And that we were nothing,

And I don't even need your love,

But you treat me like a stranger,

And that feels so rough.


No you didn't have to stoop so low,

Have your friends collect your records,

And then change your number,

I guess that I don't need that though,

Now you're just somebody that I used to know,


Somebody,

I used to know,

Somebody,

Now your just somebody that I used to know,

Somebody,

I used to know,

Somebody,

Now your just somebody that I used to know,


I used to know

That I used to know


Somebody

De vez en cuando pienso en cuando estábamos juntos,

Como cuando dijiste que te sentías tan feliz que podrías morir,

Me dije que eras la adecuada para mí,

Pero me sentía tan solo a tu lado,

Pero aquello fue amor, y es un dolor que aún recuerdo.


Uno puede volverse adicto a cierto tipo de tristeza,

Como la resignación por el final, 

Siempre el final,

Así que cuando descubrimos que lo nuestro no tendría sentido,

Dijiste que seguiríamos siendo amigos,

Pero admito que me alegré de que se acabara.


Pero no tenías porqué ignorarme,

Hacer como si nunca hubiera pasado,

Y que no fuéramos nada

Y ni siquiera necesito tu amor

Pero me tratas como a una extraño,

Y eso es muy duro,


No, no tenías que caer tan bajo,

Mandar a tus amigos a recoger tus discos,
Y después cambiar tu número de teléfono,

Supongo que yo tampoco merecía eso

Ahora sólo eres alguien a quien solía conocer,

Ahora sólo eres alguien a quien solía conocer,


De vez en cuando pienso en todas las veces que me jodiste

Pero me hacías creer que siempre era algo que yo había hecho

Pero no quiero vivir así

Interpretando cada palabra que dices

Dijiste que podías dejarlo ir

Y que no te pillaría colgado de alguien que solías conocer…


Pero no tenías porqué ignorarme,

Hacer como si nunca hubiera pasado,

Y que no fuéramos nada,

Si ni siquiera necesito tu amor,

Pero me tratas como a una extraño,

Y eso es muy duro


No, no tenías que caer tan bajo,

Mandar a tus amigos a recoger tus discos,
Y después cambiar tu número de teléfono,

Supongo que yo tampoco merecía eso

Ahora, sólo eres alguien a quien solía conocer,


Alguien,

A quien solía conocer,

Alguien,

Ahora tu solo eres alguien a quien solía conocer,

Alguien,

A quien solía conocer,

Alguien,

Ahora tu solo eres alguien a quien solía conocer,


Solía conocer,

Que yo solía conocer


Alguien (nadie)



sábado, 19 de abril de 2025

Especulaciones en torno a la IA

#ElEspejoInesperado

#AlgoritmoDéjateLlevar

#ElTrucoDeLaIA


Imagen generada con Chat-GPT


Como un alucinado más es este asunto actual de la Inteligencia Artificial, tras escuchar (¡gracias!) la magnífica charla de Liset Menéndez de la Prida (neurocientífica del CSIC -y, por lo visto, amante y entendida en arte-) titulada Formas de la inteligencia natural y artificial, charla que no solo se inicia, sino que también se sustenta en una explicación general de cómo funciona la memoria a nivel cerebral, tras escucharla, digo, he sentido surgir en mí (como una necesidad) las siguientes (puede que torpes, inexpertas, incluso inapropiadas) reflexiones. Aquí van:

¿No será el lenguaje -las cadenas de palabras, las frases-, entre otras cosas más obvias, una memoria externa de nuestro cerebro, una copia 'ambiental' oculta de su base fisiológica? (Y ello, por no entrar en trascendencias superiores y proponer que pudiera ser al contrario -o simultáneamente-: que el lenguaje configurara el cerebro). En tal caso, ¿no contendrá o reflejará la copia hablada o escrita las huellas de su realización neuronal original -huellas de asociación, semejanza, proximidad, multiconectividad...-? Y yendo un poco más lejos, ¿no encerrarán inconscientemente los productos del lenguaje el mapa del entramado de rutas sinápticas neuronales y de su posibilidad o probabilidad -téngase en cuenta aquí el supuesto mecanismo primario de los modelos LLMs en los que se basa la IA generativa: predecir estadísticamente, de entre todas las posibles, la siguiente palabra en una oración-? ¿Podría estar la IA (con su ingente musculatura computacional) auto orientándose ciegamente gracias a ello (gracias al lenguaje, a todos los libros y materiales escritos a su disposición y a las vías que las frases 'consolidadas' de estos le abren -seguramente, supongo, surcando a tientas incontables avenidas, todas las necesarias, y descartando aquellas que no convergen según el contenido de lo demandado por el usuario; como los niños hasta cierto punto- y no solo gracias a sus algoritmos de base -entre los cuales pareciera que el principal pudiera ser: *¡Déjate guiar por el lenguaje!*-), permitiéndole esto, lejos ya de la capacidad e intención -consciente- humana (y, por supuesto, de la de la propia máquina), simular satisfactoriamente el dominio de la sintaxis y la semántica del lenguaje? Como si pudiera rastrear al tanteo el "algoritmo" cerebral, contenido de forma latente e inherente en el lenguaje (pero sin descifrarlo. No es su objetivo. Ni podría. Su objetivo es descubrir dónde le lleva -que resulta ser precisamente donde le conviene-). De otra manera, no se entiende que la IA esté dando unos resultados tan espectaculares (aunque copie, que lo hace -al menos ChatGPT-) cuando, a priori, sus algoritmos matemáticos (de ejecución y aprendizaje) se basan en la imitación de una morfología neuronal sobre la cual (según afirma la propia profesora Liset) la neurobiología solo conoce una mínima parte. (Mientras, en cambio, la IA sí tiene 'acceso' en detalle a toda la 'morfología lingüística'). 

Y dentro del lenguaje, ¿no será la literatura 'clásica', compuesta de manera singular por los textos universalmente más aceptados, valorados y referenciados, y cuyas formas poéticas son las más ricas y profundas, la que esté aportando a la IA los caminos menos obvios y explorados, menos trillados, más indómitos, sorprendentes y creativos, para que esta ‘cabalgue’ el lenguaje en busca de la próxima palabra? Bajo esta última hipótesis, la potencia de nuestra literatura, tan antigua, cultivada y refinada, podría llegar a ser considerada como 'superior' o previa a la de nuestra técnica, al estar ahora 'instruyéndola' a través de la propia IA. 

Si todo lo anterior tuviera algún sentido, la IA se habría convertido, a modo de viaje de vuelta, en una especie de 'bomba inversa' de ideas (bomba en el sentido de bombear; inversa porque nace dentro de un paradigma positivista solo interesado en impulsar conocimiento en un sentido). Volveríamos con ello al concepto antiguo de filosofía, aquel que incluía a la propia ciencia.

(Dicho de otra manera: siempre existirá un poema en el que haya quedado codificada metafóricamente la solución a un problema 'técnico' (útil), quizás porque todos los enigmas estén conectados entre sí -o solo exista uno en el fondo-).


P.d. 1: El presente texto no se ha generado con IA. Lo que sí he recordado es lo que decía Lacan: que el inconsciente está estructurado como un lenguaje.

P.d. 2: Tratando sobre estos temas, las rutas sinápticas de mi mente me han recordado además, como en resonancia, la legendaria canción "Ansiedad" (José Enrique Sarabia, 1955), tema en el que se anhelan los frutos de unos labios y en cuya parte central, si nos fijamos, se da a entender una dualidad o correspondencia íntima y oculta (un eco) entre el mundo exterior y el mundo interior de las ideas y los recuerdos, conexión expresada bajo la forma de música y poesía. En la canción, por ejemplo, unas lágrimas 'lloradas" por el pensamiento se convierten en metáforas que caen al mar. ¿Palabras o reflexiones malgastadas en este caso? Quizás no tanto, finalmente. (No he puesto la versión más conocida de Nat King Cole porque en ella la letra original se ha deformado ligeramente -un 'eco' 'con fallos', en este caso -:).


"Ansiedad", interpretada por Alfredo Sadel


P.d. 3: En el proceso de búsqueda de información sustanciosa sobre la IA, he encontrado este otro vídeo que me parece interesante, La gran mentira de la Inteligencia Artificial. Se trata de una entrevista a un especialista crítico con la IA tal y como se está vendiendo en la actualidad, el profesor emérito del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC (del cual fue fundador y director) Ramón López de Mántaras. Aparte de todo, me ha llamado la atención que, si para la neurocientífica Liset Menéndez (primer vídeo) un interés paralelo era el arte, en el caso de Ramón López, físico e ingeniero, pareciera ser la filosofía. 

P.d. 4: Personalmente, yo también me considero crítico con la IA. Pero no en el sentido de no verla como una revolución que puede ahorrarnos mucho trabajo y que nos puede ayudar a pensar (aunque si viviéramos en un mundo menos acelerado seguramente no la necesitaríamos en absoluto). Lo que más me preocupa de la IA es su insostenibilidad medioambiental. Esto es gravísimo. Luego hay otras críticas, como las que apunta una amiga, quien sostiene que la IA nos hará vagos y que nos quitará el lujo y hasta la necesidad de equivocarnos y de sorprendernos de nosotros mismos. No estoy seguro de que pueda quitárnoslo, pero en su caso esto también sería muy serio. Como también lo es el saltarse los derechos de autor o de imagen. En cualquier caso, no creo que la IA pueda acabar con el pensamiento humano (ni con la creatividad; quizás hasta lo contrario); mi experiencia hasta ahora (e intento no acudir a ella si no hay un motivo de peso) es que, para sacarle verdadero rendimiento, quien la usa debe estar un paso por delante de ella en el tema de que se trate (aunque este sea el de especular :). No sirve con ser un mero espectador. Para empezar, tienes que preparar la información de salida y hacer las preguntas apropiadas (preguntar bien siempre ha sido parte de la solución). Luego, debes estar a la altura para dialogar y seguir profundizando. En realidad, lo que yo noto es que la IA te empuja a pensar.


P.d. 5: Valga como prueba de la potencia de la IA este audio (compartido en Google Drive) sobre el presente texto (hasta la p.d. 2) que ha generado (¡en menos de 1 minuto!) NotebookLM, herramienta que corre bajo la IA de Google, Gemini. El audio imita, ya se verá hasta qué grado de realismo y profundidad, una conversación radiofónica de análisis sobre el contenido del texto (eso sí, está en inglés, y a mi favor :). De paso, si no has entendido bien mi enrevesada escritura, el podcast devuelto por la IA (Deep Dive, lo llaman sus presentadores) explica de forma más sencilla (y también amplificada) la mayor parte de lo que pretendía decir. ¡Impresionante!

Después de unos leves retoques en el texto, aquí va una segunda versión del audio más ajustada a lo que quería expresar (con tan solo cambiar unas pocas palabras o su orden).

Esta última versión me permite a su vez concretar algunos aspectos:

Según mi hipótesis, la IA no se valdría del lenguaje para extraer y utilizar mecanismos o algoritmos de la red neuronal, sino para guiarse adecuadamente por el interior de esta, cada vez de nuevo, en una especie de 'baile en la oscuridad" (como decía Springsteen). Esto es, la IA utilizaría el lenguaje, más por potencia que por inteligencia, como molde para imitar el proceder del cerebro humano (de alguna manera, habría un 'cerebro' dentro del lenguaje). Sus devoluciones estimularían nuestro pensamiento, que volcaríamos a su vez en palabras y esto retroalimentaría a la IA, la cual podría utilizarlo de vuelta para aprender los movimientos que requieren los nuevos caminos abiertos. (De todas formas, el humano también está condicionado por el lenguaje previo que se encuentra, y mucha de su labor es aprender a moverse por él, de la misma forma que supuestamente haría la IA). A ello se sumaría el conocimiento latente que propongo depositado de forma especial en la literatura (en el caso de otras artes habría que indagar sobre lenguajes e interconexiones más primarias y ocultas -ocultas para el lenguaje hablado-), y que también señalaría sendas a transitar (quizás, como decía arriba, las más potentes). En esto se basa a mi entender la 'inteligencia' artificial: en surcar dichas rutas y en transvasar conocimiento, no en crear nuevas: la punta de lanza, quiero pensar, seguiríamos siendo siempre los humanos, quienes señalamos las nuevas vías. 

No nos rayemos, por tanto, con el tema de la conciencia y de la inteligencia de las máquinas. Rayémonos con el tema de por qué hemos llegado a sociedades donde los procesos de retroalimentación e interpretación cognitiva tienden a dejar de hacerse entre humanos, y en si las personas podemos quedar aisladas con ello. Porque entonces nos marchitaremos y ya ni máquinas ni nada.


viernes, 16 de octubre de 2015

Una renuncia y un rechazo


"Watching tv". Imagen de sookie - CC BY 2.0

Nunca me había puesto a pensar sobre el porno, hasta que hace poco asistí a una conferencia titulada “La pornografía como un destino privilegiado en las parejas contemporáneas”, a cargo del psicoanalista Óscar Ventura, miembro del Instituto del Campo Freudiano de Alicante.

Según el ponente, actualmente asistimos a un repunte importante en el uso de la pornografía, hasta el punto de haberse convertido en una “presencia cotidiana” como “espectáculo masivo de la relación sexual”, y ello gracias al “auxilio innegable que el recurso técnico le ha proporcionado”. Un incremento también constatado en la consulta psicoanalítica.

Óscar Ventura rodeó desde el psicoanálisis diversos aspectos concernientes al porno y al cambio de escala mencionado. Una vez anunciado su propósito de mantener la distancia con cualquier tipo de moralismo, habló del vacío que el porno no logra llenar, del goce asociado al instinto de muerte que en él se pone en juego, de su etimología lingüística remitente a los conceptos de “venta” (comercio) e "imagen", de la sociedad del exceso en la que se inscribe, de su consumo más allá del tradicional visionado en pareja, realizado ahora por el “Uno solo”, de cierta mirada devuelta por la pantalla; de la ausencia de un velo-límite que sí está presente en el erotismo, de la ausencia también de relato (de palabra); de la sustitución del otro por un objeto, o de la posición, bajo su punto de vista conservadora, oculta en un mensaje “liberador” que en torno al porno ha promovido cierto feminismo, al tiempo que otro lo rechaza de plano.

Para saber más sobre el contenido de la conferencia puedes visitar estos enlaces del taller de Pornografía y Goce de las Jornadas de la ELP 2014, taller coordinado por Óscar Ventura: [1] [2]

A mí la chispa se me encendió a partir de cierto concepto introducido por una asistente en el turno de preguntas, y subrayado por el conferenciante en su réplica como algo desgraciadamente en desuso: el "compromiso". Escuchándoles, caí en la cuenta de una acepción de “compromiso” poco visible: la de “riesgo”. Y lo hice notar. Comprometerse es también arriesgarse. Y de esta nueva palabra, "arriesgar", expuse que personalmente llegaba a otra: "claudicar". Intuitivamente definí entonces la adicción al porno como una claudicación anticipada. Porque si nos fijamos bien en lo más característico o llamativo del film pornográfico, además de la explicitud, eso es la facilidad con la que allí acontece el hecho sexual. Ante los ojos del hombre, su principal consumidor, todo discurre sin resistencia y como cuesta abajo, de forma directa, inmediata y regalada: el producto se ofrece limpio, troceado, ordenado, envasado y servido. Justo lo contrario que ocurre en una relación sexual real, donde la complicación es el factor común.

Sí, la excesiva facilidad en el porno (sobredeterminada en la facilidad técnica de su difusión) parecía esconder por contraste la sombra de una dificultad. Óscar Ventura aprobó mi conclusión, e hizo alusión a la necesidad de apostar encarando la posibilidad de la pérdida.

De igual manera, pienso que la dificultad de compromiso sostendría otro fenómeno recurrente en nuestros días, el de la hipersexualidad (término que sustituye actualmente al de ninfomanía y satiriasis). Y es que comprometerse donde, cuando, como y con quien no conviene es otra forma de no comprometerse.

Volviendo al porno, creo que es necesario dar todavía un paso más para llegar al fondo de la cuestión: ¿no estará actuando, en su desmesurada proliferación, además de esa claudicación ante lo arriesgado, ante lo comprometido que en general es vivir, una renuncia frente a algo que se presiente no ya difícil, sino directamente imposible de conseguir? Y ésta es una pregunta dirigida también a la mujer de hoy en día, una pregunta sobre su propio compromiso, que entronca con un asunto igualmente apuntado en la conferencia: la desaparición contemporánea de lo viril (lo viril positivamente entendido).

"No hay relación sexual", "La mujer no existe", decía Lacan en sus famosos aforismos. Desde luego que no en una pantalla. Pero, ¿puede llegar a darse fuera de ella? Pienso que depende de dos.

jueves, 21 de mayo de 2015

El grupo como deseo

Dedicado al Imaginario, ese insensato padre del Deseo. Y a Ignacio Ruiz Lafita.

Puzzle deslizable. www.rompecabezasgratis.com. Play




Este artículo es revisión de un trabajo que redacté en 2012 durante un curso de dinámicas grupales (psicodrama).

Sin un objetivo específico inicial más que clarificar algunos términos psicoanalíticos (lacanianos) como "Imaginario", "Simbólico" o "Deseo" (1) (2), comenzaba intentando observar los conceptos que dichos términos encierran desde una óptica naturalista (darwiniana) y antropológica, aunque fuera a costa de caer en reduccionismos, en círculos viciosos... o en algún berenjenal.

Tomando lo instintivo como punto de partida hacía la siguiente hipótesis: lo Imaginario psicoanalítico (la capacidad representativa o inventiva de "lugares" que taponen la Falta Originaria del individuo -su posición psíquica de vacío estructural, de demanda continua, de insatisfacción, de escisión, de contiguidad a la angustia... como quiera nombrarse-) sería en primera instancia un instinto más, es decir, un impulso del orden natural, genéticamente establecido y seleccionado.

Se trataría de un instinto, el imaginario, responsable a la larga de la emergencia del Yo o identidad individual (3).

Según el psicoanálisis, lo Imaginario tiende a "deformar" por represión todo lo que encuentra a su paso para buscar la propia afirmación o realce constituyente, aunque sea de manera ilusoria. Dicha represión afectaría en especial al resto de instintos (en forma de inhibición, exacerbación, desplazamiento, etc). La raza humana quedaría entonces caracterizada por unos instintos en conflicto, y en concreto, por un conflicto entre el instinto imaginario y todos los demás.

De forma relevante, cierto desencuentro fundamental ocurriría entre lo Imaginario y lo grupal (siendo claramente la formación de grupos un elemento instintivo, dado que ocurre en muchas especies animales).

Ante el impulso representativo individual (e individualizante) para taponar la Falta, el grupo "reaccionaría" proponiendo lugares comunes de representación que permitieran mantener la estabilidad colectiva. A esas representaciones alternativas, también imaginarias, también "deformantes", pero aportadas desde el grupo las quiero empezar a denominar simbolizaciones (4) (5).

Simplificando mucho, propondría tres soportes principales de simbolización grupal que la civilización habría encontrado hasta la fecha: la Naturaleza, el propio Grupo (6) y, ya contemporáneamente, un tercero que en breve nombraré.

En tiempos remotos la adopción de la simbología grupal ocurriría de forma rápida, casi automática y poco conflictiva. Al individuo se le ofrecería de manera inmediata (y por individuos poco "imaginativos", es decir, "poco individuos") un calmante/solución a su impulso representativo autónomo (7). El "paraíso perdido" quedaría así señalado, en estas primeras etapas, como localizado en la "Madre Naturaleza" y, en otras posteriores, en la "Madre Patria" (no me atrevo a decir que la simbolización sobre la "Madre Iglesia" esté originariamente relacionada con el conflicto Imaginario-grupo, aunque extienda muchas de sus raíces en él, y ocupe épocas históricas importantes).

Inicialmente, dichas simbolizaciones no dejarían espacio a grandes represiones, a grandes construcciones del Imaginario individual (8). Sin embargo, siempre habría oportunidad para alguna fuga; recordemos, lo suponemos un instinto, que siempre tiende a expresarse dado su anclaje natural (más adelante, oh misterio, acabaría adaptándose de forma asombrosa a ambientes culturales, lingüísticos).

Así, el Imaginario, y su secuela, el individualismo (9), se presentarían al principio en forma de leves brotes, pero retando y desplazando poco a poco a la simbolización grupal hacia estadios de mayor consciencia, aunque también de mayor complejidad e inestabilidad. Sería lo que llamamos propiamente “Cultura” (10).

Además, en esas primeras etapas de desarrollo, la especie humana estaría todavía inmersa en un punto álgido de su evolución natural, y muy posiblemente la capacidad representativa (imaginaria-simbólica-metafórica) de sus individuos sería "premiada" por la propia selección, que no por el grupo (11), dadas las ventajas que con respecto al medio empezaría a mostrar su existencia (lenguaje, inquietud, búsqueda, proyecto...).

Estaríamos entonces ante un proceso retroalimentativo que potenciaría y aceleraría la presencia de dicho impulso de individuación.

Como he adelantado, de la Naturaleza como elemento fundamental de simbolización se pasaría al Grupo-Tribu-Patria, y, fruto de las cada vez mayores cotas de individuación, de éste último surgiría el siguiente destino: el Mercado (12).

Mercado como nuevo lugar de acogimiento común, pero con un grado de indeterminación y libertad mayor, adecuado a las necesidades de un individuo cada vez más pujante (emergencia del Yo).

Según lo explicado, tendría sentido decir también que las simbolizaciones grupales más avanzadas ya no se presentarían como contrarias al Imaginario, sino como compensatorias del mismo, para lo cual necesitarían mantener una cuota alta de Duelo; el Mercado sería una prueba de ello.

En las épocas históricas en las que ocurriría este tercer cambio de paradigma, la especie estaría inmersa ya en plena selección cultural (de ideas, y no de individuos), habiéndose desmarcado muy notablemente de la natural (13) (14).

Aunque en un medio distinto, la individuación y la consciencia seguirían su curso ascendente, quién sabe hacia qué nuevas metáforas sostenibles y compensadoras de la Falta. Pero de momento el reto es ya considerable: la simbolización en el Mercado resulta muy complicada. Para empezar es una simbolización sobre una idea humana, y por lo tanto volátil. De hecho el Mercado no estaría todavía consolidado como símbolo, y caben dudas sobre si lo conseguirá, enfrentado como está a Imaginarios cada vez más variados y fortalecidos.

Con lo visto, y empezando por la propia hipótesis inicial, me atrevería a redefinir bajo el prisma escogido algunos de los conceptos psicoanalíticos clave:

1) Lo Imaginario se referiría a todo aquel impulso de representación metafórica (y metonímica) llevada a cabo a nivel individual, autónomo e instintivo, situado dentro de las coordenadas del narcisismo e “inquietud” basal.

2) Por Simbólico entenderíamos la expresión representativa del cuerpo social para, entre otras cosas, conciliar (15) el Imaginario (individual) con el instinto de grupo que éste tiende a “corromper”. O, en otras palabras, lo Simbólico sería la continuidad cultural del instinto imaginario.

Cabe añadir que la autonomía total que el Imaginario pretende conseguir con sus representaciones sería quimérica, estando condenada al fracaso si no cuenta con el re-direccionamiento o el re-conocimiento que sólo la figura externa simbolizante, más estable, puede realizar, denominada en psicoanálisis "paterna" o "Ley" (el papel del Padre/Sociedad siendo cada vez más crucial y complicado) (16).

Y, por fin:

3) Deseo sería la pulsión de recuperación, enraizada en la propia represión y nunca completa (siempre revisable, desplazable), del conjunto de fuerzas vitales que quedaron "secuestradas" para alimentar al imaginario: el sexo, la agresividad, los vínculos gregarios, la maternidad, etc, y cuyas capacidades de goce han quedado amplificadas al adherirse indeleblemente a ellas un componente imaginario. Esta pulsión contaría o podría contar con la anuencia grupal, es decir, tener hueco en la Ley.

Desde el enfoque adoptado (17), el Deseo podría entenderse pues como un “impulso egoísta legitimado o legitimable” que permitiera restablecer cierto equilibrio en el conflicto de instintos que se da en todo individuo nacido dentro de una Cultura.

Por su parte, habiendo estado el instinto gregario humano tan "subyugado" durante toda la historia, y presentándose actualmente en franca decadencia como objeto simbólico, puede el grupo ser, y quizás ya lo sea, objeto de deseo.

New York, Imagen de MacPepper - CC BY-NC-ND 2.0


Para concluir podemos regresar al principio y hacer notar cómo el instinto habría sido tanto el punto de apoyo desde el que paradójicamente se produce el distanciamiento inicial entre lo humano y lo natural (represiones primarias – cuerpos / instintos estigmatizados), como también el sustrato sobre el cual se promueve cierto retorno, vía el Deseo. (18).

Encontraríamos entonces en el hecho humano un camino de "ida y vuelta", camino vinculado e intrincado (quizás no podría ser de otra manera) en la propia Naturaleza (19).



Notas:

1. Señalo con mayúscula los términos del psicoanálisis que uso. También algunos otros que, aunque no lo son, toman un carácter simbólico que quiero remarcar: Naturaleza, Grupo, Cultura...

2. Sobre la conceptualización lacaniana de lo Simbólico, lo Imaginario (y lo Real) y las dificultades de consenso en torno al significado e implicaciones de "símbolo" propongo la lectura del artículo de Luis Roca Jusmet Lo simbólico como el orden necesario del lenguaje y de la ley.

3. "Lacan considera que el imaginario cumple una función clave en la formación de la noción de yo". Luis Roca Jusmet en Lo imaginario y lo simbólico: el debate entre Cornelius Castoriadis y Jacques Lacan. Tengo que decir que en ocasiones dudo si pasar a considerar como esencia primaria del "instinto imaginario" esta expresión yoica. En todo caso me contento con creer que ambas perspectivas, la capacidad representativa de contención de la Falta y la expresión yoica, serían de alguna manera dos formas de considerar una misma cosa (cosa que, en último término, resulta inasible conceptualmente: Falta).

4. Símbolo (según la RAE): "Representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con esta por una convención socialmente aceptada".

5. Sé que mi hipótesis inicial de un imaginario instintivo puede resultar inconsistente o artificial, especialmente para los lacanianos, quienes consideran al lenguaje como la estructura clave para entender el hecho humano. ¿Dónde está aquí el lenguaje? Intentaré explicar un poco más mi propuesta (aunque seguirá siendo reduccionista e intuitiva). Pienso que la facultad imaginativa natural preexistiría al lenguaje (aquí resalto el componente de "imagen" que todo imaginar incluye), y que muy bien pudiera no ser exclusiva de la especie humana. Dicha facultad aplicaría inicialmente a grupos e individuos, por entonces indisociados. La escisión entre el imaginario natural y el Imaginario lacaniano (lingüístico, individualizante) se produciría precisamente con la emergencia del lenguaje. Tal emergencia cabe pensarla de dos formas: como fruto de una larga evolución o como resultado de una abrupta discontinuidad. Me parece mucho más sugerente la segunda posibilidad, la de una eclosión a modo de "Big Bang Simbólico" en la que una portentosa cantidad de energía psíquica imaginaria acumulada desde "antes de los tiempos" (entendiendo tiempo como historia humana) "estalló" al fin liberando la palabra y dando lugar a un "universo de constelaciones de individuos en expansión" vinculados entre sí por "fuerzas lingüísticas y deseantes gravitatorias". (¿Cuál seria la palabra inaugural?, ¿en qué circustancias concretas surgiría?..). Con la palabra, que es contorno, que clasifica, quedaría instituida la Cultura, nueva atmósfera para un Imaginario de base instintiva pero ahora individual e individualizante, y para un Grupo no solo imaginativo sino sobre todo ya Simbólico y simbolizante. "Para Castoriadis [...] lo que Lacan llama lo simbólico es una de las dimensiones de lo imaginario, su parte normativa". Lo imaginario y lo simbólico: el debate entre Cornelius Castoriadis y Jacques Lacan. Luis Roca Jusmet.

6. La naturaleza, el grupo… cualquier elemento puede tener dos vertientes: real y metafórica.

7. "En sí, el colectivismo en tanto que inserción y subordinación del individuio, como miembro carente de independencia, en un todo social supraordinado, es mucho más antiguo y mucho más primitivo que el individualismo". Emil Brünner, La Justicia, 1943. Capítulo "Individualismo y Colectivismo", pag. 100.

8. Ni por tanto a grandes deseos, como se verá cuando se presente la definición de Deseo.

9. El Yo sería también una construcción imaginaria.

10. La búsqueda de conciliación entre instintos por parte de los grupos sería ya del orden puramente cultural, civilizatorio, orden al que afortunadamente aboca la propia estructura conflictiva, dándose entonces una posible salida a sí misma.

11. Como ejemplo citaría el fenómeno de los sacrificios humanos (en épocas primitivas y no tanto), que bien podrían interpretarse como respuestas grupales no conscientes ante la amenaza que supondría la institución del individuo (el sacrificio niega el individuo).

12. Quiero subrayar la diferencia entre el concepto de mercado y el de capitalismo o consumismo. Para mí el mercado tiene más que ver con la definición que se realiza en el primer punto del Manifiesto Cluetrain (1999): "Los mercados son conversaciones".

13. Aunque si hablamos de "salidas", habría que decir de seguido que en realidad fue la propia Naturaleza la que "nos echó" en el devenir de ese instinto imaginario del que nos hubo dotado (algo que, por cierto, no tendríamos que sentir como abandono -quizás en ello se base el daño que tendemos a hacerle- sino como liberación).

14. En términos naturales, hoy en día la especie humana estaría más distanciada que nunca de la evolución, debido a su menor dependencia del medio (medicina, producción industrial de alimentos, etc.).

15. Las primeras propuestas simbólicas comunales intentarían esa recuperación pero sin dar margen al "nuevo instinto", con lo cual éste, con el tiempo, acabaría “rebelándose” (represión desde el exterior). En este caso no se puede hablar de "conciliación".

16. Entre esos conatos situaría por ejemplo al Narcisismo.

17. Otro enfoque posible sería desde el inconsciente freudiano. Este enfoque queda a mi entender incluido en el libro de Eugenio Trías La edad del espíritu (de una forma que quizás a Freud no le hubiera gustado; sí a Jung; de cualquier manera para Trías la noción de inconsciente fue ya adelantada por Leibniz). Pienso que las conclusiones de mi aproximación son muy similares a las de Trías (salvadas por supuesto la vastedad de conocimientos y la capacidad narrativa que nos separa), aunque en su caso el Deseo queda algo desligado de los conceptos nucleares allí presentados.

18. Esta “irrupción inesperada” (y automática, añadiría) de la Naturaleza en el devenir cultural se escenificaría por ejemplo en la sorprendente analogía de las leyes de la evolución natural de organismos y las de la evolución cultural de las ideas (teoría de los “Meme” para ésta última), o en la semejanza de mecanismos tales como el las mutaciones genéticas y el de las mutaciones de los significantes en las lenguas (véase Lacan), cruciales en la evolución de las especies y la del lenguaje respectivamente.

19. El instinto como algo necesario para dotar a lo humano de estabilidad. Según mi opinión esta sería la razón primordial para considerar la crisis ecologica actual como uno de los problemas más graves a los que se ha enfrentado la humanidad.